Carta a mi versión de 10 años
Querida yo del pasado,
Te escribo esta carta para decirte que, a lo largo del camino, tendrás que tomar decisiones muy importantes. Y que un día comprenderás por fin el verdadero significado de tu alma y de tu esencia.
La maldad del mundo te moldeará y, poco a poco, dejarás de ser aquella niña inocente. Te convertirás en una mujer llena de carisma, amor y dulzura. Sin embargo, ya no podrás ignorar la mala fe de los demás. No porque hayas cambiado, sino porque aprenderás a reconocerla.
Percibirás la maldad desde lejos y descubrirás que es posible caminar entre la oscuridad sin apagar tu propia luz.
Pero lo más importante es que no perderás tu esencia. En el fondo, seguirás siendo una niña llena de energía, curiosidad y valentía, con un deseo inmenso de enfrentarse al mundo. Aunque una pequeña dosis de desilusión llegue a habitar tu corazón, ya no mirarás la vida con la misma ingenuidad de quien cree que todo es mágico.
Personas llegarán y se irán de tu vida. Algunas dejarán de tener sentido, mientras que otras aparecerán únicamente para enseñarte algo sobre el mundo y sobre ti misma. Llegará un día en el que te acostumbrarás a ello, porque comprenderás que este viaje es, en muchos momentos, un camino que debemos recorrer solas. Aprenderás a poner límites y, por fin, sabrás decir «no» sin sentir culpa.
Y eso tendrá su precio.
Descubrirás que muchas personas solo aman aquello que les ofrecemos y no lo que realmente somos.
Por eso, no te pierdas por el camino. El recorrido será largo y las conquistas llegarán poco a poco, una tras otra. Todo aquello que alguna vez deseaste comenzará a aparecer en tu vida de manera sutil. Y quizá esa sea la mejor forma de que suceda, porque aprenderás a tener paciencia y a confiar en los procesos lentos.
Desde donde estoy hoy, todavía puedo ver mucho camino por recorrer. Aún quedan desafíos, dudas y lecciones que no hemos aprendido.
Lo que sí puedo decirte es que te equivocarás muchas veces. Pero también acertarás. Con el tiempo descubrirás que tu mayor aliada es tu intuición. Ese don te advertirá en los momentos más inesperados y te ayudará a ver aquello que los ojos no siempre son capaces de percibir.
Te volverás más estratégica. Desarrollarás una mirada más crítica y dejarás de dejarte impresionar por simples palabras o por conexiones superficiales.
También cargarás algunas angustias en silencio, porque creerás que eres lo suficientemente fuerte como para no preocupar a nadie. Llevarás una armadura para parecer más dura e inquebrantable, cuando en realidad seguirás teniendo un corazón profundamente sensible.
El conflicto entre la razón y la emoción te acompañará durante muchos años. Resolverás los asuntos prácticos con facilidad, pero las cuestiones del corazón seguirán poniéndote a prueba. Y, de alguna manera, parecerá que la vida disfruta desafiándote precisamente en ese aspecto.
Después de muchas noches sin dormir, descubrirás algo importante: muchos de los monstruos que creaste recibieron fuerza de tu propia mente. Llegará un momento en el que tu cuerpo te enviará una advertencia clara: o aprendes a dominar tus pensamientos, o ellos terminarán dominándote a ti.
Y créeme, será a partir de entonces cuando te sentirás aún más fuerte.
No porque la vida vaya a ser más fácil, sino porque aprenderás a afrontar las dificultades de una manera diferente. Dejarás de retroceder ante los desafíos y lucharás por aquello que sabes que te pertenece.
Por último, aprende a invertir tu energía mental en aquello que te hace crecer. No desperdicies tantas horas en situaciones que están fuera de tu control. Con el tiempo comprenderás que muchas de las confusiones que intentamos resolver desesperadamente terminan encontrando solución por sí solas.
Y cuando mires hacia atrás, te darás cuenta de que la niña que soñaba con conquistar el mundo nunca desapareció.
Simplemente creció.
